¿Cuándo comienzo a pagar un seguro de decesos?

Muchas personas se plantean cuando comenzar a pagar un seguro de decesos adeslas ya que les parece excesivo pasarse toda la vida pagando por un servicio que, si se cumplen las expectativas promedio, acaba saliendo caro. 

Pero hay que tener en cuenta varios factores a la hora de tomar esta decisión. El primero de ellos es que hay cosas que no puedes planificar. Por desgracia, nunca vas a saber cuándo te toca fallecer. Algunos seguros tienen un periodo de carencia que puede abarcar el primer año. Con todo esto, es importante estar cubiertos para que, si ocurre el fallecimiento de forma inesperada, esto no sea un problema añadido para las personas que queremos y quedan atrás.

Otro factor importante es que la mayoría de las compañías cobran un total en función de la edad de la persona. Por tanto, si se comienza a pagar el seguro a una edad temprana, la cuota es muy baja. El capital se va acumulando de forma gradual y prácticamente no se es consciente de estar pagando un seguro de estas características. Por el contrario, si se comienza a pagar un seguro de decesos cuando ya se tiene una edad avanzada, el riesgo es mayor y por tanto, también lo es la cuota a pagar.

En cualquier caso, siempre es buena idea conocer el precio del servicio completo: traslados, tanatorio, caja, flores, esquela, gestiones… De esta forma, se puede realizar el cálculo de si compensa o no contratar el servicio. Algunas personas optan por dejar el dinero reservado para este fin y así queda registrado en sus últimas voluntades, pero se arriesga a que estas no se cumplan por diversos motivos.

Este es el último de los motivos por los que mucha gente contrata un servicio de decesos: para poder decidir cómo quiere que reposen sus restos. Algunas personas no tienen mucho interés en el tema, pero otros desean poder elegir el nicho, la caja e incluso redactan la esquela, dejando todo perfectamente atado para cuando no estén. De esta forma, al contar con un seguro, todo quedará claramente estipulado y pagado, no habiendo problemas para que se lleven a cabo los deseos de la persona titular.

A nadie nos gusta hablar del día que ya no estemos en este mundo, pero dejar las cosas bien hechas ayudará a que quede un mejor recuerdo de nosotros.