Un porche cerrado, o como ganar espacio a la casa

Si dispones de un pequeño porche en tu casa quizás te hayas planteado cerrarlo para ganar espacio y tener un lugar en el que comer con los amigos durante todo el año. Pero si el porche es muy pequeño puede ser que sientas que lo mismo el espacio es limitado o que os podéis quedar con un “quiero y no puedo”.

Una buena solución en estos casos es añadir cubiertas que amplíen el porche para darle el tamaño deseado. Hoy, las cubiertas de aluminio pueden imitar muy bien a diferentes materiales y para casas rústicas, por ejemplo, quedan perfectas las cubiertas imitación a madera que permiten cerrar todo el porche de una manera mucho más efectiva y barata que con madera real pero igual de bonita.

En casas pintadas, se puede recurrir a aluminio blanco o de diferentes colores, ya que hay una gran variedad de tonos en el mercado, todos ellos muy atractivos y fáciles de combinar con los tonos habituales de las fachadas de las casas. Solo hay que echar un vistazo a los catálogos y ver cuál es la opción que encaja mejor con la casa y con el entorno para disfrutar del porche cerrado.

Si la cubierta del techo es acristalada permitirá disfrutar además del cielo estrellado durante el verano o ver caer la lluvia durante el invierno sin tener que salir al exterior. Un bonito detalle que seguro que dará un toque muy romántico a las cenas más íntimas.

Las cubiertas acristaladas con cierres de aluminio y cristal permiten dar sensación de más amplitud y, por supuesto, permiten aprovechar al máximo la luz, por eso son las más utilizadas en las casas particulares y también en los establecimientos como bares o restaurantes.

Y es que si ganar espacio en casa es importante, hacerlo en un negocio es además muy rentable. Podrás disfrutar de muchas más mesas en el interior del local, logrando un mayor aforo tanto en verano como en invierno y consiguiendo aumentar los ingresos. Como además este tipo de terrazas son muy solicitadas por los clientes, tendrás asegurada su ocupación.

Es importante recordar que las terrazas y los porches cerrados son espacios libres de tabaco y que solo en las terrazas abiertas se permite fumar. Algo que quizás sea buena idea recordar a los clientes con algunos carteles para evitar los malos entendidos.

¿Una burbuja del alquiler?

El alquiler ha subido de media más de un 15% en el último año. En el primer trimestre de 2017, se ha producido la mayor subida de los precios de los alquileres de los últimos 10 años. Y muchos ya empiezan a hablar de burbuja. Un piso que hace un año costaba 750 euros en un barrio céntrico de una gran ciudad, ha subido a unos 900 en 12 meses. Una gran oportunidad para inmobiliarias y arrendadores… y una locura para los inquilinos.

En ciudades como Barcelona, la vivienda turística está empezando a ser la diana de muchas asociaciones de vecinos. Muchos propietarios han decidido sacar sus pisos fuera del mercado del alquiler tradicional y han llevado a sus pisos al sector de la vivienda turística. A menudo, ejecutan una  reforma piso para modernizarlo y adaptarlo a los gustos europeos y lo ponen en el mercado… a un precio muy superior al que tenía antes.

La vivienda turística es cada vez más habitual porque supone, generalmente, más ingresos para los dueños, aunque también más trabajo. Esta subida de precios repercute en el mercado del alquiler tradicional elevando todavía más los precios. El resultado es esta burbuja del alquiler del que ya están empezando a hablar los medios de comunicación.

Según los responsables de los principales portales inmobiliarios, la subida de precios es inevitable puesto que hay más demanda que oferta, sobre todo en el centro de las grandes ciudades y en las zonas más turísticas.

Si has estado buscando pisos de alquiler en los últimos tiempos ya lo habrás notado. Casi cada día se bate un nuevo récord. Si hace 6 meses los pisos de 3 habitaciones, por ejemplo, no pasaban de 1200 euros en determinado barrio de una ciudad, ahora alcanzan los 1600 y subiendo.

Los contratos de alquiler de poca duración benefician a los arrendadores que, generalmente tras una  reforma piso, aunque sea leve, suben el precio en un 15 o 20%.

Con este panorama, no sorprende que en Barcelona se haya creado un sindicato de inquilinos y que en Madrid se prepare otro. Su objetivo será velar por los intereses de este colectivo del que forman parte cada vez más familias en España.

Cubiertas semirígidas para piscinas

Las cubiertas piscinas garantizan que el agua se va a mantener limpia cuando no se está usando. Por eso, muchas personas optan por usar cubiertas incluso en verano, para que el agua quede tapada en los días en los que la piscina no se utiliza porque llueva o porque no se está en casa.

Se evita así que puedan caer hojas o insectos en el agua y que haya que limpiar de nuevo todo antes de poder darse un baño. Por eso, si va a llover o hará mal tiempo, es importante cubrir la piscina. Además, ayuda a evitar accidentes, especialmente con niños pequeños o con mascotas que podrían caer al agua.

También se cubre durante todo el invierno, ya que si la piscina es exterior o simplemente no se acude a la casa durante estos meses, lo más aconsejable es poner una cubierta y olvidarse de problemas. Así, con tan solo limpiar y poner la depuradora, el agua será válida al año siguiente y no habrá que volver a llenar la piscina, algo que puede incluso prohibirse en algunos lugares en los que haya sequía.

Entre todas las cubiertas, las más utilizadas suelen serlas semirígidas. Estas presentan ciertas ventajas respecto a las cubiertas de lona. Para empezar, son mucho más fáciles de colocar, ya que al tener cierta estructura firme no se hace tan complicado el ajustarla. Otra ventaja es que se trata de cubiertas más resistentes que no se sueltan ni se hunden fácilmente.

Las cubiertas rígidas son muy cómodas, especialmente las que están mecanizadas, ya que solo hay que darle a un botón y el suelo se cierra ante nuestros ojos. Pero lo mejor es que al ser rígido y muy resistente, podemos utilizar ese espacio como si fuera el suelo normal de un patio y caminar por encima o incluso poner una mesa.

Pero el inconveniente de estas cubiertas es su alto precio y que precisan de un mantenimiento al tener motor. Esto hace que no todo el mundo pueda permitírsela. Además, son válidas solo para piscinas a ras de suelo y no ofrecen una solución para las que están elevadas.

Las semirígidas pueden usarse con todos los modelos de piscina y son la opción más equilibrada entre precio y comodidad. Por eso son las más recomendadas cuando se pide presupuesto para fabricar una cubierta a medida y las que finalmente prefieren más clientes.