Salud mental: una inversión necesaria para el desarrollo de los países

¿Sabías que una de cada seis personas en la Unión Europea sufre algún trastorno psicológico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)? Pese a ello, la mayor parte de las economías desarrolladas tienen una cuenta pendiente con la salud mental, siendo todavía una cuestión tabú en la sociedad occidental. Desde el Gabinete de psicologia Vigo y otros centros especializados vienen denunciando el problema del «infratratamiento» y la escasa inversión pública que en España y otras naciones del primer mundo se destina al bienestar mental.

Concretamente, los países de la eurozona realizan un gasto en salud mental inferior al dos por ciento. Esta ‘deuda’ pasa factura a sus poblaciones de diversos modos. Dado que la atención preventiva y los tratamientos paliativos se demoran en exceso o directamente están ausentes, el presupuesto necesario para sostener la sanidad pública se encarece sin remedio, al asumir un mayor número de ingresos hospitalarios. Por usar una analogía médica, negarse a poner una tirita a tiempo no hace sino agravar la herida.

El ausentismo laboral es sin duda una de las grandes ‘epidemias’ de los últimos años, y su impacto económico golpea a España, que lidera este fenómeno en la UE. Para combatirlo, cada vez más empresas practican una gestión proactiva del estrés y la ansiedad de sus trabajadores, creando programas de apoyo a la salud mental que minimizan tanto las bajas como el presentismo improductivo.

Aunque no haya una relación directa entre la delincuencia y los problemas mentales, sí está demostrado que la atención temprana de trastornos como el paranoide, el esquizoide o el obsesivo-compulsivo reduce las conductas delictivas.

 Por último, los gobiernos europeos tienen la obligación moral de mitigar uno de los grandes males del siglo veintiuno: el suicidio. En España, los fallecimientos relacionados duplican la cifra de mortalidad vial, ahí es nada. Mejorar la atención primaria y adoptar planes y estrategias de ayuda a las personas vulnerables es fundamental.