Operación Turrón: Asegurando el Parking en Son Sant Joan

Para muchos, la Navidad empieza con las luces en las calles o el primer anuncio de cava. Para mí, que vivo en Mallorca, la Navidad empieza con un ritual mucho más estresante: la batalla por Reservar Parking Aeropuerto Mallorca.

Vivo en la isla, pero mi casa, la de verdad, la de la familia, está en la península. Y «volver a casa por Navidad» no es una frase hecha, es una operación logística que planifico con semanas de antelación. Los vuelos en diciembre son caros y van llenos, pero eso es solo la primera parte del desafío. La segunda, y casi más complicada, es qué hacer con el coche.

Podrías pensar que ir en taxi al aeropuerto es una opción, pero cuando vuelas en la víspera de Nochebuena cargado con una maleta que pesa más por los regalos y las ensaimadas que por la ropa, y sabes que a la vuelta, ya en enero, aterrizarás cansado y querrás llegar a tu casa (la de aquí) cuanto antes, el taxi deja de ser práctico. Necesito mi coche.

El problema es que, como yo, miles de residentes en Mallorca tienen la misma idea. El parking del aeropuerto en Navidad se convierte en una especie de Hunger Games del aparcamiento. Si no reservas con antelación, estás perdido. Te arriesgas a llegar con el tiempo justo y encontrarte el parking de larga estancia completo, o peor, tener que dejar el coche en uno de esos parkings low cost lejanos, donde tienes que esperar a una furgoneta que tarda una eternidad.

Así que hoy, a mediados de noviembre, he completado la «Operación Turrón». He entrado en la web, he comparado precios –que suben como la espuma– y he reservado mi plaza. He pagado un precio que me parece casi obsceno por dejar un coche parado diez días, pero lo he hecho. Y en el momento en que he recibido el email de confirmación con el código QR, he sentido un alivio inmenso.

Ya está. Es el pistoletazo de salida. Ya puedo empezar a pensar en los polvorones de mi madre y en las discusiones con mi cuñado. Ya puedo saborear el viaje. Puede parecer una tontería, un simple trámite administrativo, pero para mí, ese email de «Parking Reservado» es la primera felicitación de Navidad. Ahora sí, el viaje a casa ha comenzado.