Recomendaciones para cuidar las mucosas

Las mucosas son definidas por el DLE como aquellas «membranas que tapizan en los animales cavidades del cuerpo comunicadas con el exterior y están provistas de numerosas glándulas unicelulares que segregan moco». Se corresponden con áreas sensibles del interior de la boca, los párpados y la zona genital. De su estudio y tratamiento se ocupan los Especialistas dermatologia medica quirurgica, rama que también se ocupa de las venéreas, los cánceres y tumores o la medicina estética.

En esencia, la función de las mucosas es proteger la boca, la nariz, el estómago, etcétera, actuando como una primera defensa. También se ocupan de absorber los nutrientes y mantener los órganos hidratados. En el caso de las mucosas nasales, también hacen las veces de filtrar el polvo y otras partículas del aire.

El cuidado de las mucosas se basa en tres pilares: la hidratación, la alimentación y los hábitos saludables. Por un lado, los expertos recomiendan ingerir entre dos litros y dos litros y medio de agua al día, a fin de garantizar que estos tejidos mantienen la humedad que necesitan.

El uso de humidificadores y otros dispositivos similares es recomendable porque ayudan a preservar la humedad ambiental y prevenir la sequedad. Esto es particularmente benéfico para las mucosas de la garganta y la nariz.

La mejor forma de regenerar estos tejidos es agregar a la dieta suficiente vitamina A. Las espinacas, zanahorias y otros alimentos ricos en retinol son aliadas de las mucosas. Tampoco deben faltar los ácidos grasos omega-3 y los probióticos.

Para la salud de las mucosas, es importante eliminar ciertos ingredientes de la dieta o limitar su consumo. Buenos ejemplos son el café, el alcohol o los platos muy picantes o especiados. Asimismo, adoptar ciertos hábitos y corregir otros es primordial. Por ejemplo, la nicotina contribuye a resecar la mucosa respiratoria, de importancia crítica para los pulmones.