El monstruo de los lácteos 

El jueves noche es el día oficial del peso. Mi marido y yo, antes de irnos a la cama, pasamos por la báscula. Ambos estamos intentando perder peso… otra vez. En realidad, al que más le urge adelgazar es a él, pero yo, en solidaridad he decidido apoyarle. Y, de paso, si puedo perder algo de peso para el próximo verano, a ver si esta operación bikini sale un poco mejor que la anterior. 

Mi marido, el pobre, lo intenta y lo intenta, pone buenas intenciones, empieza bien, pero, poco a poco se diluye como un azucarillo en uno de sus cafés hasta arriba de nata. Tiene una gran debilidad por los lácteos, sobre todo por los quesos: come cualquiera, desde el azul más contundente hasta un queso bola suave, suave. Lo último que hemos probado para controlar su adicción láctea es eliminarlo todo de casa. Es una decisión radical, pero por probar, que no quede.

No solo ha desaparecido el queso de la casa, sino también la leche y los yogures. ¿Los yogures también? Sí, porque a mi marido le van los griegos que, en realidad, son una buena fuente de azúcares que no le conviene nada de nada. Y así, al abrir la nevera, nos ciega su luz… porque está semivacía. 

Los dos o tres primeros días de plan antivicio no fueron mal: pero a mi marido le ha empezado a cambiar el carácter, él siempre tan bonachón, se ha vuelto agrio y huraño. Es la letra pequeña de casi cualquier dieta, pero como esta vez nos hemos puestos en serio, él lo está notando más que nunca. Pero cuando llega el jueves de pesarse, es cuando a los dos, por fin, nos viene una sonrisa: vemos que la báscula vuelve a ser nuestra amiga y que tanto sacrificio sirve para algo. 

Cuando fuimos el otro día al supermercado, pillé a mi marido, como un perro apaleado en el pasillo de los quesos, mirando para un queso bola como diciendo: “tú y yo, que hemos pasado tantas meriendas juntos”. Y cuando me acerqué y le dije que cogiera uno, que por una vez no pasa nada, me ha mirado y ha dicho: “no, cariño, hay que ser fuerte”.

3 imprescindibles en tu cuarto de baño

Hay elementos que sin duda alguna son imprescindibles en el cuarto de baño, y más si quieres que tu baño sea ecológico y contribuya a ahorrar agua y productos de aseo. Te presentamos tres ideas que te ayudarán a que tu baño sea más ECO y a que tu disfrutes todavía más del momento de la ducha.

1) Los toalleros eléctricos baratos. Pocas cosas son más agradables en invierno que salir de la ducha y envolverse en una toalla sábana calentita. El placer de la ducha se prolonga también en el secado y no tenemos esa incómoda sensación de estar tiritando nada más dejar el agua, especialmente si no hay calefacción en el baño.

Además, ayuda a que las toallas se sequen muy rápido lo que permite usarlas más veces sin que cojan olor, contribuyendo así a ahorrar en lavados y al medio ambiente.

2) Dosificadores para el gel y el champú. Seguro que odias tener todos los geles y champús por los bordes de tu ducha o bañera, sobre todo cuando tienes que limpiar y los encuentras todo el rato por el medio. Y eso si con suerte no se caen y acaban derramados o pegoteados secos por alguna esquina. Los dispensadores o dosificadores se instalan en la pared ya sea mediante tacos ya sea con una cinta de doble cara o un adhesivo específico que los mantenga en el sitio. Se rellenan con el champú, el gel y si se desea la mascarilla para el pelo y se acabó el tener frascos por medio.

El plus ecológico está en que al dosificar el producto podemos utilizar la cantidad justa, por lo que no vamos a consumir más de lo que realmente precisamos para lavarnos.

3) Un grifo eficiente con termostato. La ducha de todas las casas debería de ser eficiente y con termostato. Se programa la temperatura deseada y el agua sale al momento a esa temperatura. Así, aunque se cierre el grifo varias veces durante la ducha no vamos a encontrarnos con un chorro de agua fría al volver a darle paso al agua.

Esto ayuda a ahorrar el agua que se deja correr hasta que se calienta y también hace más fácil cerrar el grifo durante la ducha, ahorrando nuevamente. Si además la alcachofa se compra con efecto lluvia no solo se ahorrará todavía más agua, sino que se conseguirá una sensación muy agradable al asearse.

¿Cuales son los derivados lácteos más saludables?

Existen una gran variedad de productos lácteos en el mercado, pero es importante saber cuales son los derivados lacteos saludables y cuáles no aportan demasiados beneficios al organismo. El yogur es uno de los mejores ejemplos de derivados lácteos saludables, ya que solo contiene leche y fermentos lácteos, por lo que es una gran fuente de proteínas, de calcio y también de probióticos. En el extremo contrario nos encontramos con preparados lácteos que tienen la apariencia de yogur o de queso, pero que no lo son.

Estos preparados lácteos suelen contener una gran cantidad de grasas, algunas de ellas tan poco recomendables como el aceite de palma. Su apariencia es similar a la de los derivados lácteos naturales, pero el sabor suele ser más intenso y dulce. Entre las muchas desventajas de estos productos, además de la ya comentada del exceso de grasas malas, está su alto valor calórico, sus elevados porcentajes de azúcares y su pobreza nutritiva al carecer de las vitaminas y minerales de la leche.

Los derivados lácteos más saludables son aquellos que están elaborados de forma natural, como el yogur o la cuajada. Se deben de consumir preferentemente en sus versiones sin azúcar añadido. Los flanes, natillas y otros postres lácteos pueden consumirse siempre con moderación ya que tienen muchas calorías y, generalmente, también azúcares.

Un punto y aparte merecen los quesos. Cada vez es más frecuente encontrar en la sección de quesos del supermercado preparados lácteos que lo imitan, muy baratos y de pésima calidad. Hay que escapar de este tipo de productos que se venden generalmente al corte para los sándwiches y que hacen que se consuma pura grasa no saludable.

El queso propiamente dicho tiene un alto porcentaje de grasa, pero también tiene muchas proteínas. Además, la grasa del queso de verdad no es una grasa transgénica en ningún caso, lo que no implica que no deba de consumirse con moderación debido a que es un alimento con muchas calorías.

No obstante, existen tipos de queso mucho más ligeros y muy bajos en grasa, encontrándose en el mercado incluso variedades de quesos frescos con un 0% de materia grasa, muy sanos y adecuados para dietas de pérdida de peso o bajas en grasa.  Otra opción son los quesos frescos batidos, deliciosos y muy sanos que son aptos para toda la familia, sobre todo en su versión sin grasa ni azúcares añadidos.

4 pistas que te avisan de la posibilidad de cáncer de colon

Cuando el cáncer de colon se detecta a tiempo las posibilidades de un tratamiento de éxito son muy elevadas. Por eso es tan importante estar atento a las posibles pistas que puedan estar indicando la existencia de esta enfermedad. Veamos las más habituales.

-Sangre en las heces. Las heces cancer de colon pueden detectarse por ser más oscuras de lo normal, lo que se puede deber a presencia de sangre interior. La sangre roja asusta más a la gente pero normalmente suele estar causada por las hemorroides y no tener especial problema. Además de la sangre es frecuente que haya otros cambios en los hábitos como los que vamos a ver en el siguiente punto.

-Diarreas o estreñimiento persistente. Sin motivo ni razón el paciente puede empezar a experimentar diarreas continuas o un estreñimiento persistente. Estos cambios de hábitos no se relacionan con las comidas que se toman y suelen ser bastante acentuados. Es más frecuente acudir al médico por las diarreas, que asustan más que el estreñimiento. Sin embargo, a medio plazo, el estreñimiento pueda hacer que se acabe sufriendo una oclusión intestinal, motivo por el cual sí se acude al médico.

Malestar y pérdida de peso sin razón aparente. Es una sensación de cansancio sin razón ni motivo. No importa que se duerma bien, la persona nota debilidad y con frecuencia pierde peso de manera constante sin estar haciendo nada que lo justifique. Esto suele resultar bastante impactante para la persona que acude al médico sospechando que algo va mal en su cuerpo. Como estos síntomas son muy ambiguos es frecuente tener que realizar muchas pruebas antes de saber dónde está el origen del problema, sobre todo si no hay otras pistas. Una que suele poner en aviso al médico es la aparición de anemia en los análisis que puede hacer sospechar de una pérdida de sangre que no está identificada, algo que pasa en algunos casos de cáncer de colon.

-Sensación de que no se vacía por completo el intestino. Es una sensación muy desagradable porque la persona va al baño, pero no acaba de tener la sensación de haber acabado, sino que continúa teniendo la sensación de que necesita ir al baño. Esto se puede acompañar de dolores de barriga, hinchazón y gases. Todo esto puede confundirse con el colon irritable, que también produce síntomas muy parecidos a los señalados.

LA FUSIÓN DEL TERRENO ARTÍSTICO Y EMPRESARIAL EN LA FIGURA DEL PRODUCTOR AUDIOVISUAL

El mercado español de producción de ficción es una industria en crecimiento, con Madrid como principal centro de produccion audiovisual al acoger las sedes de plataformas de gran prestigio como Netflix o Movistar+. El sector audiovisual en España se encuentra inmerso en un proceso de transformación y evolución sin precedentes, alcanzando una posición cada vez más relevante en la industria. La creciente accesibilidad a la producción ha permitido a su vez la emergencia de nuevos cineastas e innovadoras formas narrativas, así como de inéditos circuitos de exhibición, desde museos, cinetecas y filmotecas hasta pequeñas salas independientes, rescatando modelos tradicionales como el cineclub. 

Más allá del desarrollo tecnológico y de los nuevos modelos de financiación, la producción audiovisual continúa sosteniéndose sobre la calidad de un equipo técnico y artístico y sobre la figura esencial del productor como verdadero eje vertebrador de la obra cinematográfica. El Centro Universitario de Artes TAI, con una gran tradición en la formación de artistas y creadores, oferta un Master en Producción Audiovisual que aborda todas las fases del campo, desde la producción ejecutiva hasta la postproducción y la comunicación transmedia, con el claro objetivo de preparar profesionales capaces de adaptarse al vasto mundo audiovisual: largometrajes, TV movies, publicidad, series de ficción y documentales en plataformas VOD, new media, videojuegos y comunicación corporativa, entre otros ámbitos.

El cine es arte y es industria, simultáneamente, dada su singular característica: aunar el terreno artístico y empresarial, hecho que se refleja de forma clara en el proceso de producción de una obra cinematográfica. El productor ejecutivo es el encargado de supervisar todo el proceso, incluyendo el análisis de las vías de financiación o la selección del equipo técnico y artístico. El director de producción, por su parte, se responsabiliza de supervisar el proceso creativo de los diferentes equipos y de ejercer el control económico del presupuesto. Una nueva figura irrumpe con fuerza en el terreno, el director de posproducción, responsable del producto audiovisual en una etapa en que el desarrollo tecnológico ha supuesto una verdadera revolución, tanto por su mayor complejidad técnica como por su capacidad para reducir drásticamente los tiempos de trabajo, logrando consecuentemente un abaratamiento de costes. 

Muy destacable es también el creciente papel de la promoción cinematográfica y la organización de las campañas publicitarias, que deben iniciarse y evolucionar en paralelo a los primeros pasos de la producción, buscando la singularidad de una obra audiovisual y la conexión con el público. Los interesados podrán profundizar en todas estas cuestiones en el Master de Producción Audiovisual de TAI de la mano de profesionales con una amplia trayectoria en el sector, dispuestos a formar a una nueva generación de productores que continúen transformando la industria audiovisual.

VACACIONES TORCIDAS

No hace mucho tiempo fui de viaje a Portugal, aunque había jurado no volver a hacerlo, pero cuando te arrastra una chica no hay nada que podamos hacer. Pero el viaje no fue tan encantador como debería haber sido. El principal problema vino con la huelga de transportistas que nos cogió en medio y nos impidió movernos más de lo que al final pudimos movernos, ya que al no haber gasolina para compra, tuvimos que suministrar la que teníamos en el depósito. Menos mal que tengo un coche con un depósito bastante grande y lo habíamos llenado antes de entrar en Portugal. Pero la falta de gasolina no fue el único inconveniente de nuestro viaje sino que también había falta de muchos productos, algún día fuimos a comprar un poco de Queso Gouda Ecológico a un supermercado, porque a mi chica le encanta, y nos llevamos una sorpresa al llegar al supermercado y ver que no había ni el queso que buscábamos ni muchas otras cosas que nos hubiera gustado comprar. Por fortuna sí que había muchas cosas que sí estábamos buscando para poder llevarnos a la habitación del hotel y encerrarnos allí ya que no podíamos coger el coche.

 

Me sentí muy aliviado cuando dejamos Portugal porque si tengo que decir la verdad la comida portuguesa no me gusta nada y quería volver a España cuanto antes para poder comer en condiciones. No me gusta la comida portuguesa desde que viajé por primera vez a Portugal con mi madre y mis hermanos y me obligaron a comer conejo con unos conejos muertos colgados delante. Y lógicamente no he vuelto a comer conejo ni nada en Portugal hasta ahora. Y no creo que en un futuro muy cercano vaya a volver a comer en Portugal.

Las siguientes vacaciones las escogeré yo, para así poder ir a un sitio que me guste a mi, ya que tuve que hacer el esfuerzo para ir a Portugal, que no me gustaba ni me sigue gustando. Y me da igual a donde quiera ir mi chica, ella ya decidió este año a donde íbamos de vacaciones y ya ha agotado su cupo.

Las novelas del cajón 

Dicen que de todo se aprende, para lo bueno y para lo malo. Hace un par de años me apunté a un taller de novela impartido por un chico del que me habían hablado bien. Yo llevaba varios años haciendo mis pinitos escribiendo y tenía un par de novelas a punto de rematar. Pero cuando se las mostré fue terriblemente grosero. Una cosa es decir lo que uno piensa y otra ser malévolo. Por alguna razón le debí caer mal. No “devolví” las novelas al cajón tal y como él me dijo, sino que me sirvió para que mi ego se sintiera herido… y apostara más todavía por mí misma. 

Una compañera escritora me recomendó que probara a traducir una de mis novelas para probar suerte en el mercado anglosajón. Hoy en día, gracias a internet, es muy sencillo autopublicarse, y aunque el castellano tiene una gran audiencia, nada se compara al inglés. Por la temática de novela negra de mi trabajo podría funcionar si la traducía así que confié en una empresa de traducción profesional de documentos Vigo

Yo sé bastante de inglés ya que viví varios años en Irlanda por trabajo, pero no como para hacer un trabajo profesional. Muchas personas se traducen a sí mismas por falta de confianza en los demás (o por ahorrar dinero). Pero si uno quiere tomarse en serio esto de escribir, también hay que invertir. Pero el hecho de leer bien en ingles me sirvió para disfrutar de “mí misma” en otro idioma: toda una experiencia. 

Así las cosas, puse a la venta mi novela en inglés por internet con una buena campaña en redes sociales y fue un moderado éxito teniendo en cuenta que era la primera y estaba autopublicada. La empresa de traducción profesional de documentos Vigo hizo un excelente trabajo y, sin duda, volveré a confiar en ellos. 

Tras ese “éxito” publiqué la novela también en castellano y me permití una pequeña venganza. Envíe un mail promocional a todos mis contactos interesados en literatura… incluyendo al profesor grosero que mandó mi trabajo al cajón.

AMIGOS DESDE SIEMPRE

Acabo de enterarme que uno de mis amigos del colegio de toda la vida es celíaco, y lo ha descubierto con casi cuarenta años. Me pregunto ¿como no se lo habían detectado antes si se pasa la vida en el médico? Porque a todos los celíacos que conocía hasta la fecha se lo habían detectado ya desde niños.

 

Este amigo mío que a parte es medio primo lejano también, siempre fue un poco hipocondríaco, por eso siempre está metido en la consulta del médico. Y ahora con la celiaquía va a ir a peor. Ya era bastante raro para comer, pero ahora va a ser incluso más raro porque va a tener que variar varias cosas de su dieta como por ejemplo la leche. Ya no va a poder tomar la clásica leche entera que tanto le gustaba, ahora va a tener que conformarse con la leche central lechera asturiana sin lactosa, ya que su cuerpo es lo que acepta.

 

Este amigo hace tiempo que no lo veo, ya que se ha mudado con su novia a Huesca o por ahí. Creo que la última vez que lo ví debió de ser hace como tres años. Sé que estuvo por aquí hace como un año y tampoco tuvimos ocasión de quedar para vernos, y eso que tengo que pasar por su casa para recoger de allí un monopatín que se lo deje como hace veinte años y su madre quiere que se lo saquemos de su casa ya, ya lleva demasiado tiempo por ahí molestando.

 

De lo último que pude saber de él y su novia es que les invitaron a cenar a casa de otra pareja de amigos y después de pasar la noche entera con ellos no les volvió a dar señales de vida. El otro día me encontré con la pareja con la que habían ido a cenar y me preguntaron si sabía algo de ellos y les dije que no. La novia de mis amigos creía que no les había caído bien, y ya le dije que no se preocupase que él es así de desagradecido.

Mi vida sin cine 

Mi mujer y mi hijo me han abandonado por una playa del norte de España. Lo comprendo y lo asumo. Yo intento refrescarme aquí en la ciudad pero no me apetece nada ir a la piscina. Está llena de niños gritando y haciendo bombas. Prefiero quedarme en casa y ver como el reloj pasa una vez terminada la jornada laboral. Pero ayer me solté el pelo e intenté ver una película.

He sido un gran aficionado al cine. Al principio, siendo niño y adolescente veía lo que todo el mundo, pero después fui afinando un poco más mis gustos intentando averiguar qué es lo que me gustaba y lo que no. Llegó un momento en que veía unas 250 película al año, algo más de una cada dos días. Era mi principal pasatiempo. Y gastaba bastante dinero en el tema. De hecho, recuerdo mirar Ofertas Televisores para comprar uno que cumpliera con mis exigencias. Eran los tiempos del home cinema y yo quería mi experiencia de cine desde mi propia casa. 

También compraba muchos DVDs originales, sobre todo ediciones especiales de películas de culto. En aquella época todavía no estaban tan de moda la series, que a mí siempre me han dado un poco de pereza. Pero sí que se me iba bastante dinero en todo lo relacionado con el cine. 

Pero un buen día empecé a trabajar en serio, luego me casé, luego llego el niño y de 250 películas, pasé a 100, luego a 50 y ahora… Me puse a echar cuentas de las películas (enteras) que había visto este año y sumé 6: una película al mes. Y de ellas, cuatro en el autobús, de viaje. Es decir, 2 películas en casa en seis meses. 

Y también caí en la cuenta de que llevo con el mismo televisor un montón de años. De hecho es demasiado pequeño para el salón y cuando viene alguien me lo recrimina: “si casi no se ve el balón” dicen. Bueno, tal vez sea hora de volver a buscar Ofertas Televisores pero, desde luego, tal como está la cosa no voy a subir mi media de películas, porque es que ni cuando estoy solo me apetece ver una entera: a la media hora estoy dormitando.

La mina y la pinta de vino

Cada vez estamos más cerca de que la minería de carbón sea solo un recuerdo en regiones como Asturias. Y aunque hay mucha gente por allí que todavía siente nostalgia de aquellos tiempos, no es mi caso. Y lo dice alguien que procede de familia de mineros. Cada uno tiene su historia pera esta es la mía.

Mi abuelo fue minero, pero nunca soportó la mina. Son esas cosas que, en realidad, nunca se dicen y solo uno se entera mucho años después, cuando se “desclasifican documentos e informaciones”. La historia oficial dice que mi abuelo, como muchos otros hombres que compartieron con él sangre, sudor y lágrimas, trabajaban como valientes en uno de los peores trabajos del mundo. Que lo hacían con honor y dedicación. Pero, en realidad, a mi abuelo, y supongo que a muchos otros más, lo destrozó la mina.

Para alguien que nunca ha puesto el pie en una mina de carbón resultará difícil entender la dificultad de ese trabajo. A mi abuelo no lo mató directamente la mina, no murió allí como otros muchos compañeros, sino que lo mató un carcinoma de higado. Porque mi abuelo empezó a beber a los pocos meses de entrar en la mina. Y nunca lo dejó.

Era una costumbre que asumieron muchísimos mineros. Después del trabajo y antes de ir a casa era parada ‘obligada’ alguna de las tascas del pueblo, donde hablar de fútbol, de política y otras historias, tratando de olvidarse durante unos minutos de la dichosa mina. Nadie lo criticaba, se veía como algo normal: una pinta de vino después de la mina. Pero luego eran dos, después tres… Y lo peor de todo es que algunos de los trabajadores no bebían solo después de bajar a la mina, sino antes… con el peligro que eso conllevaba para ellos y sus compañeros.

Durante mucho tiempo, el alcoholismo fue un tema tabú en muchos de los pueblos mineros. La gente bebía, pero nadie era alcohólico. Pero la cirrosis de mi abuelo que derivó en un carcinoma de hígado no vino del aire húmedo del pueblo, sino de los horrores de las profundidades de la mina.