VACACIONES TORCIDAS

No hace mucho tiempo fui de viaje a Portugal, aunque había jurado no volver a hacerlo, pero cuando te arrastra una chica no hay nada que podamos hacer. Pero el viaje no fue tan encantador como debería haber sido. El principal problema vino con la huelga de transportistas que nos cogió en medio y nos impidió movernos más de lo que al final pudimos movernos, ya que al no haber gasolina para compra, tuvimos que suministrar la que teníamos en el depósito. Menos mal que tengo un coche con un depósito bastante grande y lo habíamos llenado antes de entrar en Portugal. Pero la falta de gasolina no fue el único inconveniente de nuestro viaje sino que también había falta de muchos productos, algún día fuimos a comprar un poco de Queso Gouda Ecológico a un supermercado, porque a mi chica le encanta, y nos llevamos una sorpresa al llegar al supermercado y ver que no había ni el queso que buscábamos ni muchas otras cosas que nos hubiera gustado comprar. Por fortuna sí que había muchas cosas que sí estábamos buscando para poder llevarnos a la habitación del hotel y encerrarnos allí ya que no podíamos coger el coche.

 

Me sentí muy aliviado cuando dejamos Portugal porque si tengo que decir la verdad la comida portuguesa no me gusta nada y quería volver a España cuanto antes para poder comer en condiciones. No me gusta la comida portuguesa desde que viajé por primera vez a Portugal con mi madre y mis hermanos y me obligaron a comer conejo con unos conejos muertos colgados delante. Y lógicamente no he vuelto a comer conejo ni nada en Portugal hasta ahora. Y no creo que en un futuro muy cercano vaya a volver a comer en Portugal.

Las siguientes vacaciones las escogeré yo, para así poder ir a un sitio que me guste a mi, ya que tuve que hacer el esfuerzo para ir a Portugal, que no me gustaba ni me sigue gustando. Y me da igual a donde quiera ir mi chica, ella ya decidió este año a donde íbamos de vacaciones y ya ha agotado su cupo.

Las novelas del cajón 

Dicen que de todo se aprende, para lo bueno y para lo malo. Hace un par de años me apunté a un taller de novela impartido por un chico del que me habían hablado bien. Yo llevaba varios años haciendo mis pinitos escribiendo y tenía un par de novelas a punto de rematar. Pero cuando se las mostré fue terriblemente grosero. Una cosa es decir lo que uno piensa y otra ser malévolo. Por alguna razón le debí caer mal. No “devolví” las novelas al cajón tal y como él me dijo, sino que me sirvió para que mi ego se sintiera herido… y apostara más todavía por mí misma. 

Una compañera escritora me recomendó que probara a traducir una de mis novelas para probar suerte en el mercado anglosajón. Hoy en día, gracias a internet, es muy sencillo autopublicarse, y aunque el castellano tiene una gran audiencia, nada se compara al inglés. Por la temática de novela negra de mi trabajo podría funcionar si la traducía así que confié en una empresa de traducción profesional de documentos Vigo

Yo sé bastante de inglés ya que viví varios años en Irlanda por trabajo, pero no como para hacer un trabajo profesional. Muchas personas se traducen a sí mismas por falta de confianza en los demás (o por ahorrar dinero). Pero si uno quiere tomarse en serio esto de escribir, también hay que invertir. Pero el hecho de leer bien en ingles me sirvió para disfrutar de “mí misma” en otro idioma: toda una experiencia. 

Así las cosas, puse a la venta mi novela en inglés por internet con una buena campaña en redes sociales y fue un moderado éxito teniendo en cuenta que era la primera y estaba autopublicada. La empresa de traducción profesional de documentos Vigo hizo un excelente trabajo y, sin duda, volveré a confiar en ellos. 

Tras ese “éxito” publiqué la novela también en castellano y me permití una pequeña venganza. Envíe un mail promocional a todos mis contactos interesados en literatura… incluyendo al profesor grosero que mandó mi trabajo al cajón.

AMIGOS DESDE SIEMPRE

Acabo de enterarme que uno de mis amigos del colegio de toda la vida es celíaco, y lo ha descubierto con casi cuarenta años. Me pregunto ¿como no se lo habían detectado antes si se pasa la vida en el médico? Porque a todos los celíacos que conocía hasta la fecha se lo habían detectado ya desde niños.

 

Este amigo mío que a parte es medio primo lejano también, siempre fue un poco hipocondríaco, por eso siempre está metido en la consulta del médico. Y ahora con la celiaquía va a ir a peor. Ya era bastante raro para comer, pero ahora va a ser incluso más raro porque va a tener que variar varias cosas de su dieta como por ejemplo la leche. Ya no va a poder tomar la clásica leche entera que tanto le gustaba, ahora va a tener que conformarse con la leche central lechera asturiana sin lactosa, ya que su cuerpo es lo que acepta.

 

Este amigo hace tiempo que no lo veo, ya que se ha mudado con su novia a Huesca o por ahí. Creo que la última vez que lo ví debió de ser hace como tres años. Sé que estuvo por aquí hace como un año y tampoco tuvimos ocasión de quedar para vernos, y eso que tengo que pasar por su casa para recoger de allí un monopatín que se lo deje como hace veinte años y su madre quiere que se lo saquemos de su casa ya, ya lleva demasiado tiempo por ahí molestando.

 

De lo último que pude saber de él y su novia es que les invitaron a cenar a casa de otra pareja de amigos y después de pasar la noche entera con ellos no les volvió a dar señales de vida. El otro día me encontré con la pareja con la que habían ido a cenar y me preguntaron si sabía algo de ellos y les dije que no. La novia de mis amigos creía que no les había caído bien, y ya le dije que no se preocupase que él es así de desagradecido.

Mi vida sin cine 

Mi mujer y mi hijo me han abandonado por una playa del norte de España. Lo comprendo y lo asumo. Yo intento refrescarme aquí en la ciudad pero no me apetece nada ir a la piscina. Está llena de niños gritando y haciendo bombas. Prefiero quedarme en casa y ver como el reloj pasa una vez terminada la jornada laboral. Pero ayer me solté el pelo e intenté ver una película.

He sido un gran aficionado al cine. Al principio, siendo niño y adolescente veía lo que todo el mundo, pero después fui afinando un poco más mis gustos intentando averiguar qué es lo que me gustaba y lo que no. Llegó un momento en que veía unas 250 película al año, algo más de una cada dos días. Era mi principal pasatiempo. Y gastaba bastante dinero en el tema. De hecho, recuerdo mirar Ofertas Televisores para comprar uno que cumpliera con mis exigencias. Eran los tiempos del home cinema y yo quería mi experiencia de cine desde mi propia casa. 

También compraba muchos DVDs originales, sobre todo ediciones especiales de películas de culto. En aquella época todavía no estaban tan de moda la series, que a mí siempre me han dado un poco de pereza. Pero sí que se me iba bastante dinero en todo lo relacionado con el cine. 

Pero un buen día empecé a trabajar en serio, luego me casé, luego llego el niño y de 250 películas, pasé a 100, luego a 50 y ahora… Me puse a echar cuentas de las películas (enteras) que había visto este año y sumé 6: una película al mes. Y de ellas, cuatro en el autobús, de viaje. Es decir, 2 películas en casa en seis meses. 

Y también caí en la cuenta de que llevo con el mismo televisor un montón de años. De hecho es demasiado pequeño para el salón y cuando viene alguien me lo recrimina: “si casi no se ve el balón” dicen. Bueno, tal vez sea hora de volver a buscar Ofertas Televisores pero, desde luego, tal como está la cosa no voy a subir mi media de películas, porque es que ni cuando estoy solo me apetece ver una entera: a la media hora estoy dormitando.

La mina y la pinta de vino

Cada vez estamos más cerca de que la minería de carbón sea solo un recuerdo en regiones como Asturias. Y aunque hay mucha gente por allí que todavía siente nostalgia de aquellos tiempos, no es mi caso. Y lo dice alguien que procede de familia de mineros. Cada uno tiene su historia pera esta es la mía.

Mi abuelo fue minero, pero nunca soportó la mina. Son esas cosas que, en realidad, nunca se dicen y solo uno se entera mucho años después, cuando se “desclasifican documentos e informaciones”. La historia oficial dice que mi abuelo, como muchos otros hombres que compartieron con él sangre, sudor y lágrimas, trabajaban como valientes en uno de los peores trabajos del mundo. Que lo hacían con honor y dedicación. Pero, en realidad, a mi abuelo, y supongo que a muchos otros más, lo destrozó la mina.

Para alguien que nunca ha puesto el pie en una mina de carbón resultará difícil entender la dificultad de ese trabajo. A mi abuelo no lo mató directamente la mina, no murió allí como otros muchos compañeros, sino que lo mató un carcinoma de higado. Porque mi abuelo empezó a beber a los pocos meses de entrar en la mina. Y nunca lo dejó.

Era una costumbre que asumieron muchísimos mineros. Después del trabajo y antes de ir a casa era parada ‘obligada’ alguna de las tascas del pueblo, donde hablar de fútbol, de política y otras historias, tratando de olvidarse durante unos minutos de la dichosa mina. Nadie lo criticaba, se veía como algo normal: una pinta de vino después de la mina. Pero luego eran dos, después tres… Y lo peor de todo es que algunos de los trabajadores no bebían solo después de bajar a la mina, sino antes… con el peligro que eso conllevaba para ellos y sus compañeros.

Durante mucho tiempo, el alcoholismo fue un tema tabú en muchos de los pueblos mineros. La gente bebía, pero nadie era alcohólico. Pero la cirrosis de mi abuelo que derivó en un carcinoma de hígado no vino del aire húmedo del pueblo, sino de los horrores de las profundidades de la mina.

El plisado, también llega a tu hogar

Los plisados están de moda este verano, han venido para la faldas, para los monos y para los trajes de fiesta. Y también llegan al hogar de la mano de las cortinas plisadas. Pero antes de que empieces a imaginarte fabricando unas cortina con la tela de tu falda favorita, vamos a explicarte que no nos referimos a este tipo de plisados, sino más bien a unas cortinas similares a las persianas venecianas, pero fabricadas en tela continua. La doblez a la que se somete esta tela para formar la persiana es idéntica al plisado de la tela de la ropa.

Las cortinas plisadas son perfectas para ventanas de pequeño tamaño, o incluso para colocar en el cristal de la puerta de un dormitorio, evitando así que entre luz desde el exterior. También son muy indicadas para colocar en oficinas, ya que se adaptan muy bien a este tipo de ambientes. Estas cortinas son una alternativa a los estores o a las persianas venecianas. Pueden estar hechas en tela clásica o en tela plastificada al estilo de la de los estores enrollables, pudiendo limpiarse sin necesidad de quitarlas del sitio.

Las cortinas plisadas se pueden encontrar en todos los colores, tanto en tonalidades lisas como en distintos estampados. Incluso es posible personalizarlas con los logotipos de la empresa para que tengan un aspecto mucho más corporativo y cumplan con la estética general.

Además de las fabricadas en tela encontramos algunas que están hechas en papel. Se trata de cortinas muy económicas para salir de situaciones puntuales cuando no se quiere invertir mucho dinero, por ejemplo en una habitación de estudiante alquilada. Tienen la desventaja de que si acumulan polvo son difíciles de limpiar y con el paso del tiempo acaban muy estropeadas. Pero dado su bajo precio, no hay problema alguno en sustituirla cuando sea necesario pudiendo escoger también entre una gran gama de colores.

Existen también otro tipo de cortina plisadas, nos referimos a las clásicas de toda la vida que se fruncen para formar ondas con la tela. Hoy, se llevan las ondas muy abiertas y naturales y se evitan las que se ven demasiado fruncidas, ya que le dan a las cortinas un aire muy anticuado. Además, este tipo de frunces tienen tendencia a acumular polvo y olores, haciendo que sea necesario lavar la cortinas con mayor frecuencia, lo que no resulta práctico.

DIFERENTES GUSTOS CON LA LECHE

Cuando éramos niños todavía no existían los tetrabricks y la leche la vendían en bolsas, personalmente creo que era mejor la leche en bolsa, aunque para los supermercados sean mejores los briks, ya que los pueden almacenar con mayor rapidez y facilidad. Hasta en los colegios repartían unas pequeñas bolsas de leche,que muchas veces terminaban por la ventana del autobús del cole, pero personalmente nunca me las tomé, ya tenía suficientes problemas en los desayunos para tomarme la leche que mi madre me obligaba a tomar. Más adelante mi madre se enteró de que en el colegio daban bolsas de leche y como ella sabía que no me la tomaba, me obligó a llevármela a casa para ver cómo me la tomaba, al final no me quedó más remedio que engañarla para no tener que tomarme la leche que no me gusta.

 

Con los años la leche ha pasado a un segundo plano completamente y he dejado de tomarla, a no ser que haya galletas de chocolate o los cereales que a mí me gustan, esa es casi la única forma que hay de que tome leche.

 

A mucha gente le encanta la leche, ya sea sola o acompañada de algún producto para chocolatearla, pero lo que es a mí nada de nada. Solo con oler la leche sola se me quitan las ganas de beber nada. Pero eso sí, puedo tomar leche si está mezclada con otros ingredientes, en ese aspecto no hay problema. Pero a la gente a la cual les gusta la leche, la beben directamente del brick o de la botella, según la compren, eso a mí no me va y menos que se beba directamente de la botella.

En mi casa la leche es algo que solamente compra mi madre para tomar con los cafés que se toma a lo largo del día, porque para mí ya sabe que no tiene que gastarse un duro. Si por algún casual, que no creo que pase, me apeteciese tomar algo de leche ya compraría yo la que a mí más me gusta, aunque no es que ninguna me guste demasiado.

¿Por qué es necesario realizar donaciones para la investigación contra el cáncer?

Las Donaciones investigación Cáncer son una de las principales fuentes de ingresos para poder llevar a cabo proyectos médicos encaminados a conocer mejor el cáncer y encontrar vías para su curación. Esto es así porque parte de estas investigaciones están en manos privadas y no es posible financiar todos los trabajos con el dinero procedente de fundaciones.

La primera pregunta que muchos se harán será por qué está en manos privadas parte de la investigación en la lucha contra el cáncer. La respuesta es que la sanidad pública no puede financiar todas las investigaciones que es necesario llevar a cabo para poder luchar contra el cáncer en los diferentes frentes abiertos.

De hecho, la sanidad pública se ha visto muy mermada por los recortes que se han llevado a cabo a lo largo de la última década, por lo que, aunque se producen avances y trabajos de una gran importancia, no son todos los que se deberían de llevar a cabo.

Por otro lado, está el trabajo de la industria farmacéutica, que investiga sobre nuevos medicamentos o usos alternativos de aquellos que ya están en el mercado. Esta industria mueve muchísimo dinero y por tanto puede financiar estudios muy caros sin necesidad de inyecciones económicas externas.

Pero, lógicamente, la industria de los medicamentos solo trabaja en este campo, el de los medicamentos, ya que es el único que les interesa de cara a su negocio. No hay que olvidar que son empresas de capital privado cuyo interés es obtener beneficios.

Además de los estudios que llevan a cabo por su propia cuenta, las farmacéuticas también financian otros estudios que se llevan a cabo en fundaciones. Esta colaboración es parcialmente desinteresada, ya que a cambio suelen recibir bastante publicidad. Pero, en cualquier caso, no deja de ser muy importante y de agradecer.

Pero con todo y con esto todavía existen más campos en la lucha contra el cáncer en los que actualmente se está trabajando y que no cubren ni las farmacéuticas ni el estado. Y es aquí donde entran las fundaciones como las que nacen a raíz de clínicas privadas que se dedican al tratamiento del cáncer y que consiguen llevar a cabo trabajos muy importantes que pueden poner a disposición no solo de sus pacientes, sino de toda la comunidad médica para que puedan ser aprovechados por todos. Y estas fundaciones viven, parcialmente, de las donaciones particulares.

La caja tonta

Ya no veo la televisión. El otro día me senté delante de ella a hacer un zapeo rápido y terminé arrojando el mando con furia contra el sillón: no me gusta nada, me cansa todo. Si la televisión pudiera hablar me diría: “eres un desagradecido, con lo mucho que te he dado todos estos años”. Y tendría razón, yo fui un niño pegado a una tele, aprendí muchas cosas en ella y pasé ratos muy buenos, pero ahora me cansa…

Recuerdo cuando a España llegaron tres nuevos canales y fue una revolución: todo el mundo hablaba al día siguiente en el colegio de aquello, fue él no va más. Por aquella época yo no me perdía nada, ni los anuncios. Estaba atento a las ofertas productos tv online baratos. Si algo salía anunciado por la tele, te lo tomabas en serio. “Si sale por la radio, bah, pero en la tele, ojo”.

Más tarde llegó el cable y fui una de las primeras personas de mi entorno que lo tuve. Quería acumular cuántos más canales mejor, sobre todo de cine y deporte, mis pasiones por aquellos tiempos. Uno de los mejores momentos del día era cuando llegaban las diez, después de cenar, y me tiraba en el sofá, solo, a ver una película.

Pero internet ha terminado con la televisión, en mi caso y en el de muchas otras personas. Ya no me apetece nada ponerme delante de la tele a esperar que llegue mi “programa preferido”. Prefiero verlo online a la hora que yo quiera. Incluso con los anuncios, las cosas han cambiado. Las ofertas productos tv online baratos a menudo tienen más impacto si se encuentran en internet.

Con todo, yo sigo abonado a una plataforma digital pagando religiosamente una cantidad de dinero (una cantidad creciente, por cierto). En vez de cinco canales, como antaño, tengo casi 100, pero no me interesa especialmente ninguno. En mi casa solo se ve Baby TV y cuando el niño se duerme lo único que me apetece es apagar la caja tonta que ahora sí, creo, cumple con ese apelativo.

La camisa, prenda estrella para esta primavera

Con la llegada de la primavera hay que renovar el armario y es el momento de buscar las mejores ofertas en camisas de mujer ya que la camisa va a ser, un año más, una de las prendas estrella de la temporada. Pero ¿qué hace que las camisas de mujer sean tan deseadas con la llegada del buen tiempo?

Para empezar, aunque se usan durante todo el año en invierno hay que acompañarlas o bien de una buena camiseta interior o bien de una chaqueta gruesa. Pero, una vez que el sol comienza a lucir, pueden llevarse a cuerpo y sin nada por debajo, lo que hace que sienten mucho mejor y se vean más bonitas.

Son frescas, pero no tanto como las camisetas ya que pueden ser de telas más gruesas, por lo que resultan muy adecuadas para los días primaverales que todavía no son tan cálidos como los del verano, pero en los que ya no apetece ponerse un jersey.

Otra de las ventajas de la camisa respecto a la camiseta es que resulta, en general, menos informal, por lo que es perfecta para prácticamente cualquier ocasión dependiendo de la camisa, por supuesto. Es ideal para ir a trabajar, para salir o incluso para una cita, solo hay que elegir el tipo de camisa que encaje mejor para cada caso.

Aunque todo va a depender del corte de la camisa es más fácil encontrarlas holgadas, que si bien tengan forma no se peguen al cuerpo. Sin embargo, las camisetas suelen marcar mucho más, lo que no gusta a todas las mujeres ya que deja más constancia de sus zonas más problemáticas como la cintura.

Las camisas son además muy versátiles, se pueden poner cerradas totalmente, abiertas ligeramente para dar un toque sexy o incluso totalmente desabrochadas, como si fueran una chaqueta. Y lo mejor es que una misma camisa puede ponerse de las tres maneras dado el caso.

Otra prueba de esta versatilidad es que se pueden encontrar con todos los tipos de manga y largos, desde la camisa de manga larga hasta la camisa sin mangas en absoluto y todas ellas pueden ser igualmente favorecedoras.

Con todas estas cosas a su favor, ya no te quedan excusas para no adquirir algunas camisas para esta primavera y tener un armario perfectamente preparado para esta bonita estación, en la que el tiempo puede ser muy cambiante, pero en la que el sol luce como nunca cuando se decide a brillar.