4 razones por las que reparar tu electrodoméstico

La primera razón por la que debes de llamar a un centro de reparacion electrodomesticos en Pontevedra en caso de avería de un electrodoméstico es porque puedes ahorrar dinero respecto a comprar uno nuevo. En el caso de electrodomésticos de pequeño tamaño puedes llevarlos personalmente al establecimiento y en caso de los grandes, como una lavadora o una nevera, el técnico irá a valorar el problema a domicilio. Si el aparato es muy antiguo que ya ha tenido más averías, tal vez no te compense llamar ya que si no va a tener arreglo tendrás que pagar el desplazamiento y el tiempo de trabajo, pero si se trata de una máquina relativamente nueva, lo más seguro es que tenga arreglo y te merezca la pena.

La segunda razón para reparar un electrodoméstico es por ecología. Nos hemos acostumbrado a usar y tirar y muchas veces ni siquiera nos planteamos llamar a un técnico. Nos limitamos a comprar un aparato nuevo y tirar el viejo, sin ser conscientes de la cantidad de residuos que generamos al hacer esto. Los electrodomésticos deben de tener una vida útil larga par que resulten ecológicamente sostenibles. 

Hay una tercera razón para reparar un aparato, más allá del ahorro y la ecología: la imposibilidad de reponerlo. Esto sucede con aparatos que ya no se fabrican o que resultan muy complicados de encontrar, como un lector de cintas VHS, por ejemplo. Estos lectores, lo que conocíamos popularmente como vídeos, eran muy comunes en los ochenta y noventa, pero con la llegada del CD comenzaron a desaparecer. Si tienes cintas en VHS seguro que te interesa reparar el lector, lo que te va a salir más barato que digitalizar todas tus películas. Esto mismo sucede con otros aparatos, como los lectores de cassette, aunque estos últimos están volviendo a comercializarse por la moda vintage. 

La cuarta razón tiene que ver con las personas mayores y sus dificultades para adaptarse a las nuevas tecnologías. Hoy, hay aparatos que pueden resultar sencillos e intuitivos para una persona joven, pero no lo son tanto para alguien de cierta edad, especialmente si están pensados para manejarse a través de una aplicación. Por eso, merece la pena arreglar sus antiguos aparatos siempre que sea posible para no complicarles todavía más la vida y que puedan seguir usándolos como siempre han hecho sin tener que aprender nada nuevo.