El chocolate creo que le gusta a todo el mundo, por eso hacen tantas y tantas versiones diferentes, en los supermercados puedes encontrar unas pocas de esas versiones, puedes encontrar chocolate negro, chocolate con leche o chocolate con avellanas. Hay diferentes tipos de chocolates para así poder abarcar a más público. Como si el chocolate necesitase tener muchos tipos para poder llegar así a más gente. El chocolate está tan bueno que cuando empiezas a comer hay que tener mucha fuerza de voluntad para poder dejar de comerlo.
A mí ya de niño se me hacía difícil poder poner freno a mi apetito voraz cuando estaba comiendo chocolate, iba al supermercado y no me conformaba con comprarme una tableta, me compraba unas cuantas que me duraban menos de diez minutos o hasta que me empezase a doler la barriga, pero no me arrepiento en absoluto, estaba muy rico.
Tengo un amigo que no puede tomar chocolate porque le sale como una alergia en las manos y le empiezan a picar y escocer, es una faena ya que tiene que ver como el resto nos ponemos ciegos a comer chocolate sin que él pueda hacer nada, eso sí protestar protesta un rato, y con razón, si yo estuviese en su situación también protestaría y seguro que más enérgicamente que él. Alguna vez en su propia casa alguien llevó una fondue de chocolate de postre para la cena sin darse cuenta de que él no podía tomarla, ese día si que protestó con razón.
Incluso ya hay tradiciones en torno al chocolate, como la de terminar fin de año desayunando chocolate con churros, aunque es una tradición que nunca he practicado ya que no le veo ninguna lógica, pasarse la noche bebiendo alcohol y después ponerse a comer churros no me parece a mi la mejor forma de terminar la noche. Además, mi estómago ya en condiciones normales no acepta más de cuatro churros, ya que son demasiado aceitosos y me empieza a doler la barriga rápido. Pero la gente sigue yendo en fin de año a desayunar sus churros con chocolate.