Existen una gran variedad de productos lácteos en el mercado, pero es importante saber cuales son los derivados lacteos saludables y cuáles no aportan demasiados beneficios al organismo. El yogur es uno de los mejores ejemplos de derivados lácteos saludables, ya que solo contiene leche y fermentos lácteos, por lo que es una gran fuente de proteínas, de calcio y también de probióticos. En el extremo contrario nos encontramos con preparados lácteos que tienen la apariencia de yogur o de queso, pero que no lo son.
Estos preparados lácteos suelen contener una gran cantidad de grasas, algunas de ellas tan poco recomendables como el aceite de palma. Su apariencia es similar a la de los derivados lácteos naturales, pero el sabor suele ser más intenso y dulce. Entre las muchas desventajas de estos productos, además de la ya comentada del exceso de grasas malas, está su alto valor calórico, sus elevados porcentajes de azúcares y su pobreza nutritiva al carecer de las vitaminas y minerales de la leche.
Los derivados lácteos más saludables son aquellos que están elaborados de forma natural, como el yogur o la cuajada. Se deben de consumir preferentemente en sus versiones sin azúcar añadido. Los flanes, natillas y otros postres lácteos pueden consumirse siempre con moderación ya que tienen muchas calorías y, generalmente, también azúcares.
Un punto y aparte merecen los quesos. Cada vez es más frecuente encontrar en la sección de quesos del supermercado preparados lácteos que lo imitan, muy baratos y de pésima calidad. Hay que escapar de este tipo de productos que se venden generalmente al corte para los sándwiches y que hacen que se consuma pura grasa no saludable.
El queso propiamente dicho tiene un alto porcentaje de grasa, pero también tiene muchas proteínas. Además, la grasa del queso de verdad no es una grasa transgénica en ningún caso, lo que no implica que no deba de consumirse con moderación debido a que es un alimento con muchas calorías.
No obstante, existen tipos de queso mucho más ligeros y muy bajos en grasa, encontrándose en el mercado incluso variedades de quesos frescos con un 0% de materia grasa, muy sanos y adecuados para dietas de pérdida de peso o bajas en grasa. Otra opción son los quesos frescos batidos, deliciosos y muy sanos que son aptos para toda la familia, sobre todo en su versión sin grasa ni azúcares añadidos.