Lo mejor para nuestro bebé

Ahora que nuestro hijo es un poco mayor me doy cuenta de la cantidad de errores de principiante que se comete con un bebé, sobre todo si es el primero. Yo soy un poco necio y no me gusta que me den consejos: yo soy de ‘yo me lo guiso y yo me lo como’, aunque a veces los guisos no sepan a nada.

Con el tema del bebé yo me comporté, en un principio, de forma un poco tozuda, queriendo hacer todo a mi manera, hasta que mi mujer me puso los puntos sobre las íes. Pero también había que ser un poco comprensivo: ser padre (o madre) es algo que se aprende poco a poco. Yo era de los que decía, ‘lo mejor para mi bebé’, pero luego me di cuenta que ‘lo mejor’ es algo un poco ambiguo: lo que sirve para un niño tal vez no sirva para otro. Y así con todo.

No obstante, todo tiene su parte positiva: gracias a mi tozudez también descubrimos cosas buenas. Después de que el niño dejara la leche materna, tuvimos muchas dudas a la hora de elegir qué leche industrial le íbamos a dar. Probamos con alguna normal del supermercado, pero el niño no las digería bien y, además, no le parecían gustar. Entonces investigué un poco y di con una leche biológica. Era recomendada por muchos pediatras y, aunque también era un poquito más cara, había que probar.

Lo primero que notamos es que el bebé disfrutaba más esta leche. Con la leche que habíamos probado antes, o bien ni las tocaba, o bebía de forma insuficiente. Con la leche nueva todo fue bien. De todas formas, preferimos consultar con nuestra pediatra de confianza antes de seguir con ella por si acaso, y nos dio el OK.

Con el tema de la leche biológica todo salió bien, pero mi obsesión por quererlo hacer todo a mi manera tuvo otros episodios no tan positivos. Pero, desde luego, aprendí la lección y a los pocos meses empecé a dejarme aconsejar por gente que sabía ‘un poco más’ que yo sobre eso de ser padre.