Durante la contratación de un seguro medico privado, la mayor parte de los usuarios valora la amplitud del cuadro médico, la libre elección del especialista o una mejor hospitalización. Sin embargo, la flexibilidad horaria tiende a subestimarse, pese a constituir una de las mayores bazas de estas pólizas.
Los servicios médicos de una póliza privada están disponibles en franjas horarias que se adaptan a las circunstancias de todos los asegurados. Los trabajadores a tiempo completo o los padres de familia se benefician de los horarios flexibles que ofrece la sanidad privada.
A la conveniencia del horario se suman las ventajas de la telemedicina y de los servicios digitales en general. El paciente puede acceder a su historial clínico, recibir el resultado de una prueba diagnóstica o consultar dudas y problemas a su médico de cabecera, sin necesidad de desplazarse físicamente.
La teleasistencia, como la flexibilidad en los horarios, favorece al usuario con problemas de movilidad. Por su inmediatez, la asistencia telemática contribuye activamente no sólo a la prevención de enfermedades, sino también a reducción de las listas de espera.
El problema de las listas de espera es una de las flaquezas de la sanidad pública. En atención primaria y especializada, la rigidez de los horarios promueve el «atascos» de citas y el retraso en la asistencia médica, generando ansiedad y malestar en el paciente.
Con las pólizas médicas privadas, se reduce el tiempo de espera de forma significativa gracias a una mejor organización y la facilidad para concertar y modificar citas en franjas horarias que se adapten a las necesidades del cliente.
Al hilo de estos aspectos positivos, son varias las investigaciones que vinculan la flexibilidad en las citas y horarios con una mejor salud del corazón. Un estudio reciente de la Facultad de Salud Pública de Harvard y la Universidad de Penn State reveló que este factor estaba relacionado con un menor riesgo cardíaco.